martes, 5 de septiembre de 2017

¿Son realmente necesarios los libros de texto?

Los libros de texto, en mi opinión, suponen un despilfarro económico poco sostenible, y actúan como una limitación absurda del conocimiento, que crece y se construye día a día y que está sujeto a múltiples interpretaciones y miradas. 

Dos motivos que me sugieren "pasar" de ellos:

eldiario.es/zonacritica/realmente-necesarios-libros-texto.
 EFE
En primer lugar, las familias ahorrarían un montón de dinero. Dado que la educación primaria y la secundaria son obligatorias y gratuitas, ¿es realmente necesario forzar a las familias a adquirir estos textos, cuando tenemos a nuestra disposición gran cantidad de material en la red para trabajar los contenidos y competencias curriculares?

En segundo lugar, la desaparición del libro de texto en la escuela facilitaría el paso a un enfoque pedagógico diferente, en el que el conocimiento no está pre-construido por las editoriales y debe ser construido en el aula (o fuera de ella) acudiendo a textos y fuentes reales de conocimiento. 

Sé que todo esto, de momento, es una utopía, que vivimos en un país en el que la educación es vista de forma mecanicista, como un proceso bancario, como diría Paolo Freire, en el que se valora muy poco la profesión de educador. Yo personalmente, llevo varios años sin ellos, me va muy bien y animo a los dudosos a lanzarse a probar la experiencia. 

sábado, 2 de septiembre de 2017

Septiembre ya está aquí. ¡Ánimo compañer@s!

Siempre he tenido la desagradable sensación de que en este país (a diferencia de lo que ocurre en otros muchos) se ha denigrado a los profesores desde antiguo a causa de una inveterada y cerril desconfianza hacia el conocimiento que, si observamos con atención, veremos que perdura todavía. 

En la actualidad, los enseñantes, además de enseñar, tenemos que ejercer de tutores, psicólogos familiares (cuando no psiquiatras), animadores culturales, críticos de televisión, defensores y portadores de unos valores que todo el mundo defiende, pero casi nadie lleva a la práctica, dinamizadores de la creatividad, la solidaridad y el pacifismo, educadores medioambientales, transmisores de hábitos alimentarios saludables, monitores de ocio y vigilantes jurados sin armas. 

Y todo ello además con el carisma de un actor de cine, la capacidad de mando de un capitán de fragata y la paciencia infinita de un santón. 

Cada vez pedimos a los profesores que realicen más papeles. Eso sí, sin perder los papeles. Ah, y rellenando papeles y más papeles.
(Chivite en Vocento)

lunes, 14 de agosto de 2017

Docencia y vacaciones

  • El Correo José M. Romera
De todas las críticas que estamos condenados a recibir los casi siempre incomprendidos docentes, ninguna tan insistente –y tan difícil de desmontar, por otra parte– que nuestras prolongadas vacaciones.

En el recomendable libro ‘Qué pasó con la enseñanza. Elogio del profesor’ (Pasos perdidos, 2015), la profesora Luisa Juanatey se preguntaba: «Leer no es trabajar, de acuerdo. ¿Pero tampoco para el profesor de literatura? ¿Que un profesor de física pase tiempo mirando a las estrellas, uno de arte examinando la Alhambra o uno de ciencias naturales conociendo a fondo las setas –y que todos ellos disfruten mientras lo hacen– es necesario y benéfico para que ejerzan bien su oficio, o es una censurable pérdida de tiempo?».

Pero entre los argumentos corporativos a favor de las largas ‘vacaciones’ –que, insisto, no son tales– parece predominar más el derecho a una compensación de daños, casi un periodo de convalecencia, que la necesidad de un tiempo creativo y dedicado a la propia formación.


Ninguna de estas razones impedirá que las vacaciones del docente se sigan viendo como una bicoca. A fin de cuentas, toda comparación entre trabajos distintos encierra alguna trampa. ¿Acaso existe alguna actividad laboral que no sea susceptible de que el ajeno la considere ventajosa sobre la propia, sobre todo si es observada con resentimiento, envidia o ignorancia?

Nos quedan 15 días. Aprovechemoslos.

viernes, 14 de julio de 2017

¿Qué aporta la tecnología a la educación?

La imagen tiene ya unos años.
Todo lo que dice es cierto.

Y además, un nuevo dato :
Sin duda, es un elemento clave
para la evolución metodológica
de muchos profesores/as.

Ánimo, a cargar pilas ...
y felices vacaciones.
¡¡ Hasta septiembre !!