martes, 25 de junio de 2013

Wert tiene que dimitir

Si un ministro como Wert, que se trae entre manos la reforma de un derecho fundamental y de tal trascendencia como el de la educación, es el peor valorado por los ciudadanos en la historia de la democracia (que ya es decir), debería dimitir.
Si los alumnos más brillantes, los destacados, los premiados, dan una lección a su máxima autoridad, que es Wert, el ministro de Educación, y, al recoger sus diplomas, le manifiestan con su desprecio, con su negativa a darle la mano o incluso a mirarle a la cara, que no está a la altura de su excelencia, que él, con su gestión de la Educación, es el primero que desprecia esa excelencia y las posibilidades de futuro de los jóvenes de este país, debería dimitir.
Si Wert, el ministro de Educación, ha tenido que comprometerse a replantear en lo esencial el nuevo reglamento de becas (ya veremos en qué queda una promesa para la que hay muy poco tiempo) porque incluso los Consejeros de Educación de las Comunidades que gobierna el PP (incluidas Extremadura y Castilla y León) se sumaron al resto en su oposición a elevar las notas para obtener una beca (“cultura del esfuerzo”, lo llamó él, que sigue sonriendo), debería dimitir.