sábado, 8 de junio de 2013

Las listas de Religión no puede suponer una vía privilegiada de acceso a las demás listas que vienen permaneciendo cerradas para el resto de personas.

Termino esta serie sobre religión y educación pública con un artículo publicado hoy mismo en el www.eldiario.es/norte/euskadi y que resume bien el tema en cuestión.
Los profesores de Religión del País Vasco podrán impartir clases de otras materias el próximo curso escolar siempre que cuenten con la titulación para ello. El Departamento de Educación les ha habilitado para dar clases al colarles en la lista de sustituciones generales, que permanece cerrada para cualquier aspirante. La decisión ha provocado un serio conflicto entre el resto de docentes, que se sienten discriminados, ya que los docentes de la asignatura de Religión podrán sumar los años que han impartido docencia en su materia y superar a otros sustitutos que han trabajado menos. Incluso el Parlamento debatirá la cuestión.
¿Cuál es el origen del problema? En la actualidad hay alrededor de 270 profesores de Religión con plaza fija en Educación  Primaria y Secundaria. Solo dan Religión. Mientras, hay otros 250 apuntados en la lista de sustituciones para dar la materia religiosa. Pero a partir del próximo curso, este colectivo podrá acceder a la lista de sustituciones generales porque Educación les ha dado esta opción en el proceso de rebaremación que se está realizando estos días. Un proceso que consiste en que los integrantes de la lista de sustituciones acrediten nuevos méritos (cursos, máster, etc) para obtener más puntos e ir subiendo puestos, lo que les da más opciones de cara a las posibles sustituciones que se puedan producir a lo largo del curso.
Los profesores de Religión accederán a esta lista acreditando que cuentan con otras titulaciones y eso supondrá dos agravios para el resto de docentes, según el sindicato mayoritario de la enseñanza STEE-EILAS y partidos como EH Bildu y PSE. Por un lado, se trata de listas cerradas, que solo se han nutrido de la bolsa histórica de sustitutos y que únicamente se alimenta con los docentes que aprueban oposiciones pero no obtienen plaza. Y por otra parte, los docentes de Religión sumarán los puntos obtenidos por dar su materia, que imparten gracias a lo que se conoce como la ‘missio canónica’, una autorización especial del Obispado.  
El Departamento de Educación argumenta que ha facilitado el acceso a las listas de sustituciones generales porque así figura en la orden que el pasado 27 de agosto aprobó la anterior consejera de Educación, Isabel Celaá, del PSE. Sin embargo, miembros de la anterior dirección de Recursos Humanos de Educación, que fue la encargada de redactar esa orden, rechazan esta tesis. "El personal que accedía a las listas de Religión no podía pasar a otras especialidades en el proceso de rebaremación. Solo lo podía hacer cuando se pudiera apuntar a otras listas porque se produjera su apertura, en concurrencia con el resto de personas que se apuntara libremente".
Además, añaden que "el acceso a las listas de Religión no puede suponer una vía privilegiada de acceso a las demás listas que vienen permaneciendo cerradas para el resto de personas".
La ex consejera de Educación recalca que "no hay nada que interpretar" en la orden que aprobó el año pasado y a la que ahora se aferra el actual departamento. "Nosotros teníamos a los profesores de Religión en las listas de sustituciones para que pudieran ser rebaremados para seguir dando Religión, pero nunca para dar otras materias. Eran compartimentos estancos diferentes".
"Lo que ha ocurrido ahora", añade Celaá, "es una vulneración clarísima del principio de igualdad. Lo que no puede ser es que los profesores de Religión que entran en el sistema gracias a la ‘missio canónica’ se coloquen con ventaja y prioridad con relación a los otros docentes que están a la espera de que las listas se abran". Según la ex consejera de Educación, con la Iglesia "hay que mantener una buena relación, pero cada uno en su sitio y con su competencia”.